miércoles, 11 de mayo de 2011
¿Que le ocurrió a la rodilla de "Esteban"?
Iba el escandaloso presidente de un país muy lejano a ejercitar su cuerpo en un parque nacional, acompañado de tres guardaespaldas, alertas a cualquier signo de agresión contra el mandatario.
No había transcurrido 5 minutos de la jornada física cuando a una joven se le suelta de las manos la cadena de su perro, el cual se dirige directamente al presidente para brincarle encima, casi haciéndolo tropezar. Los guardaespaldas saltaron hacia adelante cayéndole encima al perro para someterlo colocándole dos pares de esposas al animal y otro a su dueña por conspiradores, golpistas apátridas y fumar en un sitio público (Pese a que no llevaran ningún tipo de cigarro), uno de los protectores del mandatario se retira llevándose a los implicados presos.
Pasado el susto, y con un escolta menos el presidente sigue con su faena aeróbica. No obstante, por estar ensayando el discurso que tenia planeado dar esa noche por cadena nacional de radio y televisión, fue a dar directo contra un árbol, sin mayores daños el presidente se levantó para ver como sus guardaespaldas desenfundaban su armas y vaciaban los cargadores contra aquel ser vivo e inanimado.
Al ver que el árbol no caía uno de los escoltas le brinco encima para someterlo mientras el otro se llevaba al presidente de la zona a un lugar seguro mientras llamaba a las fuerzas especiales de refuerzo.
Ya lejos del peligro, el mandatario siguió su trote, ya estaba muy cansado luego de los largos 15 minutos que llevaba, la deshidratación que tenia lo hizo trastabillar con una roca a punto de caer a un lago, momento en que su último guardaespalda lo empujó, sacrificándose él en la caída del terrible destino que era... mojarse.
"¡Seras declarado héroe nacional!" Le gritó el presidente al hombre que chapoteaba en el agua, ya que no sabia nadar.
Una parada para refrescarse y comprarse una buena botella de "Gatorade" hizo que el mandatario retomara fuerzas, pensando en lo dura que era su vida, tantos peligros lo tenían agotado, Necesitaba vacaciones. Fue cuando una brillante idea de las que tiene eventualmente llegó ha su cerebro, una que le garantizaría unas largas vacaciones... "¡Les diré a todos que me lesioné la rodilla y necesito una operación!, ¡Que listo soy!" Leer más...
sábado, 12 de febrero de 2011
El otro día me retaron...
Hay cosas que necesitamos y no tenemos, hay cosas que tenemos y no necesitamos, y hay cosas nos damos cuenta que las necesitamos solo cuando las tenemos con nosotros. Esta es una reflexión extraña que he tenido en estos últimos días.
Ya les había contado de mi proceso de mudanza, lo que no les dije es que la familia que antes vivía en el apartamento tuvieron la "gentileza" de dejarnos un sinfin de cachivaches que si bien algunos nos han facilitado la existencia, otros nos han causado mucha curiosidad.
Este post se lo dedico a uno de ellos, porque no hay que ser malagradecido tampoco, cuando llegamos el primer día a la cocina nos encontramos con un pequeño horno eléctrico, o al menos eso es lo que parecía. Y es que si las cosas se parecen a su dueño puedo decir con certeza que los anteriores dueños del apartamento desconocían por completo el concepto de la palabra "higiene".
Ahí nos encontrábamos nosotros (mis 3 compañeros de apartamento y yo) alrededor de aquel electrodoméstico, tratando de descifrarlo como el Dr House y su equipo al rededor de un paciente con sintomas de lepra (viendo, pero con miedo a tocarlo)
Eduard: ¿Qué es eso chamo?
Hector: Un horno eléctrico... Creo...
Yo: ... Pero ¿Funcióna?
Galeno: Si vale, o eso me dijo la señora que me dio las llaves.
Yo: No lo parece.
En ese instante Hector abre la pequeña compuerta con algo de timidez, como si esperara que el pequeño aparato fuera a saltar a morderlo, lo que encontramos dentro no fue nada alentador. Era como si aquel microhornito hubiese sobrevivido al desastre de Chernovil o los nazis lo hubiesen usado para incinerar judíos, un completo desastre de acero quemado con grasa solida acumulada desde la época de Marcos Pérez Jiménez.
Un coro emitido por los cuatro sonó algo como "IAAAACK!!!"
Galeno: Hay que botar eso.
Yo: ¿Botarlo?, ¡Hay que enterrarlo!
Hector cerró la compuerta y lo encendió, el alambre metálico empezó a conducir rápidamente la electricidad poniendolo al rojo vivo.
Hector: No, no... Si funciona... Esto se puede arreglar si le hacemos un tratamiento intensivo de limpieza.
Eduard: Olvídalo, yo no voy a meter mi comida ahí.
Galeno: Yo tampoco, si meto un sandwich ahí se lo come.
Luego de un corto debate de lo que ocurriría con aquella pequeña máquina decidimos darle una oportunidad de vivir. Un par de soluciones químicas, trucos de la abuela para la limpieza, un tratamiento Ludóvico y un exorcismo fue lo más que pudimos hacer por él.
Desgraciadamente en ese entonces estaba tan impactado por el aspecto del horno que no se me ocurrió sacar una foto, pero para que tengan una imagen mental de como era los muchachos y yo lo bautizamos cariñosamente como "Wall-E"
Luego de esos días de arduo labor nos encontramos nuevamente al rededor del Wall-E no muy convencidos del resultado, pero luego de ese tiempo y las bromas hechas durante el proceso ya lo queríamos como a una mascota. El momento de la verdad había llegado, era hora de demostrar de que están hechos los hombres y las máquinas.
Nos empezamos a ver los rostros en aquel silencio incomodo mientras el reproductor de música sonaba la canción de R.E.M "It's the end of the world as we know it".
Galeno: Muy bien, ¿Quién va a ser el primero que lo pruebe?
Eduard: Conmigo no cuenten (dijo mientras se alejaba a la segura plancha de la cocina ha calentarse sus sandwichs en algo que no parecía un compactador de basura)
Yo: Si eres jeva.
Eduard: ¿A que no te calientas tu cena ahi?
Esa fue la tecla, recordé el parecido que tengo con Marty McFly, a mi nadie me dice gallina. Como Rocky Balboa puse mis ojo de tigre y lancé mi emparedado en la boca de Wall-E como los grandes, sin titubear.
Sorprendido por la velocidad de cocción, menos de 2 minutos ya estaba listo, y creo que lo saque a tiempo, porque pese a los chistes de Galeno, el submarino saló mordido.
Recogí mi plato y camine con falsa serenidad hacia la mesa, los muchachos hacían como si cada quien estuviera en lo suyo pero yo sentía sus miradas por el rabillo del ojo, luego de darme mi tiempo para ponerme cómodo, levanté mi emparedado y le di el mordisco más grande que pude.
El sabor de miles de comidas recalentadas atacaron mis papilas gustativas con tal velocidad que no pude distinguirlos todos, jamón, pollo, bisteks, pan, incluso lo que pudo haber sido una langosta fue lo que sentí pasearse en mi lengua.
Abrí los ojos y el apartamento se había ido, me encontraba en un campo de flores de un día soleado, a mi lado Wall-E, dotado de brazos y piernas me ayudó a levantarme y me llevo hasta el otro lado del campo donde me esperaba un unicornio. Entre los dos me explicaron muchas cosas, el sentido de la vida, la razón lógica de la etapa del piano de Silent Hill, y predijeron la fecha de salida de Chavez del poder.
Aquel unicornio blanco luego me dijo que quería presentarme a alguien, así que lo cabalgue a través de un arco iris doble mientras bebía de una copa de oro las lágrimas de cientos de niños de orfanatos hasta llegar al otro lado donde me esperaba Kim Kardashian.
Se me acercó con un sexy caminar y justo cuando la tenia en frente sujeto mi rostro y puso sus dedos en mis ojos diciéndome "¡Maríco! ¡Se esta moviendo!"
Habían pasado varios días desde aquella cena, luego que me quitaran la linterna del rostro me di cuenta que me encontraba en la camilla de un hospital. Sin duda alguna una de las cosas más extrañas que me ha pasado.
No puedo esperar esta noche llegar a mi casa y calentar mi cena otra vez. :D
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domingo, 31 de octubre de 2010
Pareidolia - Capítulo 1 - Áciditos
En un futuro no muy lejano, en una esquina no muy lejos de tu casa...
Era temprano en la mañana y ya había guardado todas mis pertenencias en el bolso cuando el estomago me gruñó pidiendo comida, me dirigí a la cocina en busca de algo para picar, pero antes de entrar procedí a ejecutar el ritual de todos los días. Prender y apagar la luz con los ojos cerrados mientras todas las cucarachas y chiripas se escondían, maldito casero nunca fumigó el apartamento, y como ya me iba me iba a asegurar de dejarle un presente que reflejara mi lo agradable de mi estadía.
Abrí la nevera y lo único que conseguí fue un trozo de pan duro, mientras lo sacaba se me resbaló de la mano abriendo un hueco en el suelo golpeándole la cabeza al vecino de abajo, dejándolo knock-out en un instante. Algo de memoria, me di cuenta que ese pan ya estaba ahí cuando me entregaron el apartamento.
Luego de colocar platos de leche por todo el suelo y llenar el lugar con todos los gatos callejeros que encontré en la calle, salí de aquella residencia a la que no volvería más nunca.
Con mi morral en la espalda, me coloqué mis audífonos conectados a mi iPud mientras veía a las multitudes en la calle caminando al ritmo de la música (Paso, Paso, Paso, Cabeceo... Paso, Paso, Paso, Cabeceo...) y mi boca gesticulaba "Around the World". Poco tiempo me tomó darme cuenta que a esta velocidad llegaría tarde a mi destino así que cambié a la siguiente canción, Terminé corriendo por la calle gritando "All I Want".
La batería del reproductor se acabó justo cuando pasaba por una máquina de dulces. Mi estomagó me recordó que no había comido nada. Revisé mi bolsillo hasta encontrar un billete de 50.000.000 Chaveces, moneda nacional desde hace varios años y la introduje a en la enorme máquina luego de apretar un botón pidiendo un chocolate.
Recordé a mi abuelo hablar de aquella moneda mientras veía todo esos ceros entrar en el aparato. Como los Chavez habían sustituido la moneda anterior en el año 2012 y su hiper-devaluación en el 2013, complicando el sistema educativo ya que los niños de primaria tendrían que aprender a operar cifras de 10 dígitos, "No tenemos nada que envidiarles a los asiáticos" Decía él. Por supuesto, nada que envidiarles, solo su tecnología, calidad de vida y desarrollo. Nosotros todavía con autos voladores cuando ellos ya se tele-transportaban.
Mis pensamientos se interrumpieron cuando la máquina de dulces empezó a brincar y agitarse, di un paso calmado hacia atrás antes que aquel artefacto rompiera fuente dejando salir una avalancha de chocolates y frituras empaquetadas junto con una joven que se encontraba en el suelo quitándose todas esas chucherías de encima.
- ¡Vaya!, No sabia que había un botón para chicas.
- ¡Callate idiota! - Respondió la muchacha algo irritada.
- Ok... Esta en la sección de caramelos ácidos.
El chiste no le hizo gracia, se levantó quitándose algunas papas fritas que tenía en el pelo de una bolsa que se había roto. Su piel morena le no impedía que se vieran un par de tatuajes en sus brazos y cuello, y sus ropas negras hacían resaltar su mechón de cabello rubio en su cabellera negra.
- ¡¿Qué miras?! - Preguntó violentamente.
- No nada, es que me recuerdas a una niña que salió del lavamanos el otro día. - Le dije mientras recogía una barra de chocolate.
- Si te estas preguntando como entré ahí no es tu problema ni te pienso decir tampoco.
Me daba la impresión que de un momento a otro mis comentarios me harían merecedor de un golpe, vi a la chica rodeada de caramelos "Aciditos", por lo que comprendí su actitud. Luego de calmar a mi estomago con un mordisco de dulce le pregunté amablemente.
- ¿Cómo te llamas?
- ... Mafer, ¿Porqué?
- No, por nada, socializando.
- ... ¿Y tú? - Me preguntó.
- ¿Yo?
- ¡Si tu!
- Bueno Yo...
- Te estoy preguntando a ti ¿No?...
- Bueno... Yo...
- Deja el vacilón...
- Te estoy diciendo que Yo... Me llamo Yo... Yo...
Ella se quedó callada un momento, observándome como si le extrañase lo que viese, como quien no entiende lo que vé. Luego de asimilar la información y dudosa que le estuviera diciendo la verdad continuó con su interrogatorio.
- ¿Y tu segundo nombre?
- Eeeh... Soy...
- ... ¡Jódete! - Dijo mientras se iba.
Tomé algunos dulces y los tiré en mi mochila antes de ir tras ella.
- ¡Espera!, No es joda. En serio me llamo así - Le dije mientras la seguía, aunque ella me ignoraba. - Digamos que mi padre tenia un sentido del humor extraño, y el que me registró al nacer no lo tenía. fue una conversación muy extraña.
- No más extraña que esta créeme. - Me dijo ella dejando de ignorarme pero sin parar de caminar. - ¿Y como es?... No, olvídalo, no quiero saber tu apellido. Y ya te puedes ir largando.
- En realidad te iba a pedir ayuda con algo.
La joven se detuvo de golpe y se dio vuelta para verme a los ojos con una ira retenida. Tragué grueso mientras transpiraba con nerviosismo, era el instinto animal diciéndome que mi vida corría peligro y que mi cuerpo debía apestar para que aquella bestia no me comiera. Aclaré mi garganta y continué hablando.
- Es que... Necesito llegar a la luna...
Ella cambió su expresión, empezó a sonreír, pensé que había cambiado su actitud, pero la sonrisa cambió a risa y la risa a carcajada, luego comprendí que se burlaba de mi.
- ¿La luna?... ¿Sabes en cuanto sale un pasaje para allá?... Y me disculpa pero da la impresión que en ese bolso tienes todo lo que posees.
- Bueno, por lo menos doy la impresión correcta - La chica se dio vuelta pero la logré detener - ¡Espera!, ¡Tengo esto!.
Me coloqué frente a ella y saqué un rollo de papel del morral, lo estire en su rostro para mostrárselo. Bajé un poco aquel papiro para ver su rostro, Mafer sonreía nuevamente, pero era una sonrisa diferente a la anterior, parecía tener algo en mente, solo esperaba que ese algo me beneficiara a mi también.
- Muy bien, te ayudaré. - Dijo mientras yo enrollaba de nuevo el pergamino - De hecho, tengo una idea...
Cápitulo 2: Asiático
domingo, 29 de agosto de 2010
El otro día morí, literalmente hablando...
Todo empezó cuando yo era más joven, unos 18 años, frito y jodedor acompañado de otros amigos más fritos y jodedores que yo. Luego de una noche de fiesta y lo que en mi pueblo le dicen "acabar el trapo", me dispuse a ir a mi casa, eran cerca de las 3am cuando llegué.
Una larga lucha con la cerradura que no se quería dejar ensartar, un suave infiltrado a mi cuarto haciendo una parada en el cuarto de mi hermana y mi madre para verificar que no las había despertado. Tiré los zapatos en el suelo y me zumbé en la cama boca arriba.
Me desperté de un susto, fue muy extraño, como cuando uno sueña que se esta cayendo y tocas fondo, pateando con tu pie el aire pensando que te vas a golpear. terminé sentándome en la cama, la cabeza me daba vueltas.
Sujetándome el rostro caminé hacia el baño y prendí la luz, me vi en el reflejo del espejo, o por lo menos eso intenté, no había reflejo de mí, me asusté. ¿Porqué?, porque si vas al baño y te miras en el espejo y no te ves, asústate.
Apagué la luz y regresé a mi cuarto, la cosa empeoró cuando vi mi cama, ahí estaba yo, todavía acostado en la cama y boca arriba y con la boca abierta, fue cuando recordé algo que me contó una amiga hacia tiempo. "Mi primera experiencia extra-corporal... ¡Calidad!" fue lo que pensé. No obstante, algo no me cuadraba.
Mi cuerpo estaba quieto, no veía mi pecho ensancharse. Recogí un espejo de la mesa de mi cuarto y lo coloqué en mi rostro, noté que el vidrio no se humedecía, en ese momento me asusté más. ¿Porqué?, porque si colocas un espejo en tu nariz y éste no se humedece, asústate.
No, no estaba respirando. Coloqué mi oreja sobre mi pecho, pero no escuchaba mi corazón. Furioso, me senté encima de mi cadáver y empece a cachetearme.
- ¡Despierta!, ¡Auch!... ¡No te mueras!, ¡Auch!... ¡Vamos!,¡AUCH!
Era inútil, solo me estaba lastimando a mi mismo. Pensé en mi madre en el cuarto de al lado y mi hermana, que manera de desperdiciar mi vida y dejarlas a ellas solas.
Baje de un salto de mi cama pero no toque el suelo, lo atravesé cayendo a través de lineas de luz blanca, parecieron kilómetros de distancia hasta llegar a un espacio abierto donde caí de pie. Todo estaba oscuro excepto por una incandescente luz blanca que venia de enfrente. Cientos de sombras daban vueltas al rededor de aquella nada mientras varias filas se dirigían hacia ella.
De todas las sombras había una diferente, ésta no era solo una silueta negra, era un hombre de traje y corbata con una extraña flor blanca en su bolsillo, de la cabeza rapada, un muchacho tan joven como yo lo era, parecía estar dirigiendo algunas sombras de un lado a otro así que me le acerqué para pedirle algo de información.
- Pana... Disculpa... ¿Dónde estoy? ¿Quién eres? ¿Qué son estas sombras? ¿Y esa flor?
- !Che¡, no rompás las pelotas con preguntas boludas, tomá esto y zarpá de acá... Vuelve cuando preguntés algo que no esté ahí.
El sujeto de acento peculiar (argentino total) me tendió un libro de bolsillo. Al tomarlo vi mi mano, o lo que debía ser mi mano, mi cuerpo no estaba, era una sombra igual a las demás que vaguaban en el lugar.
Coloqué el libro contra luz para poder leer la portada decía "F.A.Q Limbo 7.0 - Porque ya rajaste". Fue bastante complicado leerlo, una sola fuente de luz en el lugar, ¿Se imaginan una sombra haciendo sombras? más redundante imposible.
P: ¿Dónde estoy?
R: En el limbo, imagínate una estación de tren.
P: ¿Quién es el sujeto que me dio esto?
R: Un alma que murió y decidió quedarse una temporada en el limbo para guiar otras almas, siempre hay vacantes. ¿Te nos unes?
P: ¿Qué son todas estas sombras?
R: Muertos al igual que tu, en este lugar puedes seguir para su siguiente resurrección dependiendo de lo que algunas personas llaman Kharma, o puedes esperar aquí a que llegue algún ser querido con el que quieras reencarnar. ¿Sabes que también nos puedes ayudar trabajando en el Limbo?








